A Manuel Alorda, a cambio de un billete de ida y vuelta, y de trabajar los veranos, sus padres le permitían viajar todo el invierno, siempre que él se costeara la vida. Pasados seis años, con una educación basada en la disciplina, evolucionó y se casó con una holandesaradiante con quien comparte una sólida familia. Al día siguiente de la boda, la pareja se hizo su primer regalo: un cuadro comprado en Amsterdam. Entretanto, Alorda importa muebles de jardín de una firma alemana con quien creará su propia marca: KETTAL, una de las empresas más importantes a nivel internacional cuyos productos son símbolo de calidad y extremo refinamiento gracias al espíritu creativo del equipo que trabaja con los mejores diseñadores del mundo. También ahora, en tiempos de crisis. En este momento, la firma y todos los negocios son del matrimonio Alorda y de sus cuatro hijos. En primavera de 2008 abrieron la Fundación Alorda-Derksen: aquel primer cuadro había sido sólo el principio de una gran pasión por el arte que ha hecho de Alorda un coleccionistaversado. La Fundación es un lugar único porque muestra piezas del mejor arte contemporáneo internacional: artistas como Hirst, Murakami, Opie, Kiefer… autores que no se pueden ver en ningún otro lugar de Barcelona abierto al público y, sin embargo, los visitantes suelen ser pequeños grupos de todo el mundo, y apenas los locales. No te la pierdas: es un viaje cosmopolita.
Susana Frouchtmann
Publicado en Barcelona Divina
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