Para los aspirantes a escritor, les adelanto que si tienen una idea muy clara, una sinopsis y dos capítulos, es más fácil que, cuanto menos, le dé un vistazo antes de desecharlo; también lo hacen los consagrados. Bruna dice que hay muchas ganas de escribir pero que los aspirantes no suelen ser auto críticos de forma que, a menudo, no sólo le llegan libros imposibles, sino que repletos de ¡faltas de ortografía! Precioso oficio escribir, pero difícil, aunque menos si se hace de la mano de un agente. En un año, de la mano de Sandra Bruna, Gaspar Hernández ha ganado el Premio Josep Pla; Silvia Soler el Prudenci Bertrana; y Francesc Miralles, el Torrevieja. Si La catedral del mar salió en noviembre de 2006, la agente literaria Sandra Bruna lo colocó no menos de un año antes, a sus 32 años.Ahora es muy fácil decir que un libro así cualquiera lo vende pero, las historias de los libros, con frecuencia, no sólo son lo que se ve. Si Falcones no ha perdido la memoria, que les cuente las vueltas y los años que se tiró con su manuscrito a cuestas. Bruna empezó a trabajar en una agencia literaria mientras estudiaba Filología Catalana; ahí se quedó diez años tras los cuales decidió abrir su propia agencia con diez escritores en un minúsculo despacho de Gràcia. En ocho años se ha cambiado a otro tres veces mayor, representa a 108 escritores y recibe unos 30 manuscritos cada semana de los que sólo llega a aceptar dos nuevos autores.
Susana Frouchtmann
Publicado en Barcelona Divina
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